Villa Carlos Paz, lunes 6 de julio de 2009

EL DIARIO

Celebró sus cuarenta años con el tango y fue declarado "Ciudadano Ilustre" de la ciudad Villa Carlos Paz hizo que a Rubén Juárez se le "piantara un lagrimón" en su homenaje

Villa Carlos Paz. El mítico bandoneonista Rubén Juárez fue homenajeado el último sábado por la ciudad de Villa Carlos Paz, en el marco de la celebración por sus 40 años con el tango y de esa forma se sumó en la lista de selectos que fueron declarados "Ciudadano Ilustre" de la ciudad. Iniciativa del Concejo de Representantes que es celebrada y aplaudida por los diferentes sectores sociales y culturales.
Acompañado de familiares, amigos y un Teatro Libertad colmado de fanáticos, Juárez brilló como en sus grandes presentaciones y brindó un show memorable, cargado de sentimiento y con una fuerza conmovedora.
La intuición de que se trataría de un espectáculo único llevó a que tangueros fanáticos se agolpasen en la sala del teatro casi una hora antes del inicio, llenos de expectativas por ver a un gigante que inscribió su nombre en la elite de la música ciudadana.
Rubén "El Negro" Juárez se dio el gusto de presentar un recital de jerarquía internacional en Villa Carlos Paz junto a María Graña, José Angel Trelles, Lucila Juárez, Gustavo Visentín y Daniel Simmons.
Cuando la orquesta empezó a sonar ya se lo vio…Ubicado detrás de escena, con un teléfono en la mano y corriendo desde un costado hasta otro estaba Juárez, el gran héroe de la noche, que -por ese momento- hacía las veces de productor y coordinaba a sus invitados.
Cuando consideró que era hora de abrir el telón, el propio Juárez fue quien empujó a escena a los bailarines de la compañía "Sangre Latina", para comenzar a convertir la sala en una gran milonga. El clima creado por un silencio emotivo y las luces que recreaban el Buenos Aires de los años treinta, marcaban el inicio del show y preparaban el terreno para la aparición de Gustavo Visentín, Daniel Simmons y la hija del "Negro", Lucila Juárez.
Lucila se encargó de aportar cierta dinámica al show, al realizar versiones interesantes de grandes clásicos tangueros, mezclados con ritmos latinos y un mensaje especial para el homenajeado de la noche. Con la chispa que heredó de su padre, Lucila se animó incluso a improvisar una salsa, que acabó por tener Juárez bailando cual si fuese un integrante más del Buena Vista Social Club.
Tras un breve intervalo, llegó la segunda parte del espectáculo (que se marcó el inicio de una gira internacional) con las presentaciones de José Ángel Trelles y María Graña. Trelles dejó impresa la postal del tanguero de ley, con importantes clásicos impregnados de su inconfundible estilo.
Mientras las acciones se sucedían sobre el escenario para el deleite del público, en la primera fila, el secretario de Turismo, Carlos Azzaretti y el presidente del Concejo de Representantes, Luis Morcillo Suárez, comenzaban a preparar el homenaje de Villa Carlos Paz.
Cuando llegó el turno de María Graña una auténtica ovación se produjo, anticipando la estupenda performance que la cantante realizó. Tal fue el calibre de sus interpretaciones, que hasta causó un placer inesperado a los músicos Néstor Crespo (guitarra), Enrique Nicolás (piano), Damián Torres (bandoneón) y Christian Esquivel (contrabajo), quienes integraron la orquesta de Juárez.
Ya para ese entonces, el público se hallaba extasiado y Juan Alberto Mateyko subió al escenario para que apareciera en escena la estrella de la noche. Su ingreso fue como una aparición, se paró frente al micrófono y descubrió con sutileza su bandoneón blanco, que estaba oculto detrás de un paño negro. El aplauso rompió los preparativos, el "Negro" levantó el instrumento que tantas satisfacciones le supo regalar y soltó canciones de alto vuelo.
Lleno de emoción, Juárez no se guardó nada. Pareció llorar, gritar, reír, bromear, todo mientras seguía cantando de manera precisa himnos de la música ciudadana. Cada tanto hacía un chiste a sus fanáticos, se quejaba solapadamente de las luces, del humo y "gastaba" a los habitantes de Villa Carlos Paz, su lugar en el mundo. "Cómo les cuesta venir a verme, eh?"; se reía Juárez, quien ya comenzaba a mostrarse embargado por las sensaciones que ofrecía la noche carlospacense.
Acto seguido, Morcillo Suárez y Azzaretti subieron al escenario para premiar al músico con una plaqueta recordatoria y la declaración de "Ciudadano Ilustre". "Hoy me toca a mí, que crecí escuchando el tango, tener el honor de entregar -desde el lugar de presidente del Concejo de Representantes- este merecido reconocimiento de Villa Carlos Paz a Rubén Juárez"; sostuvo el titular del cuerpo legislativo, quien al igual que Azzaretti se fundiría luego en un abrazo con el célebre artista.
Para el final quedó un aplauso interminable, los bises y la postal de la milonga que Juárez montó en pleno centro de Villa Carlos Paz. La sensación fue el de haber presenciado una ceremonia única, que Juárez se encargó de regalar y regalarse, en sus cuarenta años con el tango y desde la ciudad que eligió para vivir.

Los recuerdos

A la hora de los recuerdos, uno de los momentos más importantes de la velada se dio cuando Irma de Felpeto, la madre del intendente Carlos Felpeto, le entregó al músico una foto de una presentación que Juárez había realizado un tiempo atrás en Villa Carlos Paz.
Sentada en la primera fila, la madre del jefe comunal esperó el momento propicio y brindó una suerte de homenaje a su forma, desatando los recuerdos de Juárez, que rememoró la fecha y la ocasión que había quedado registrada en aquella imagen.
En la fotografía se destacaba la madre del cantante, Miguelina, artífice de la carrera del artista.