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CRÍTICAS SOBRE LA DISCOGRAFÍA - DIARIO LA VOZ
LA VOZ - Viernes 3 de Agosto de 1984

¿Un nuevo Tango?
Rubén Juárez entro en el cambio

La transformación temática interpretativa como una necesidad interna de mostrarse dentro de nuevas propuestas, motivo al cantante y bandoneonísta Rubén Juárez a grabar su decimoquinto disco (Piedra Libre) con el aporte de Juan Carlos Baglietto, Piero y arreglos de Litto Nebbia.
Al ser entrevistado por Télam, Rubén Juárez afirmo que siempre tuvo como objetivo llevar al publico el espíritu urbano reflejado por compositores contemporáneos, como Chico Novarro, Héctor Negro, Horacio Ferrer, Eladia Blázquez, entre otros.
“En 1980 sentí – repentinamente – la necesidad de comunicarme con las nuevas generaciones y comencé a gestar un camino que lógicamente me impuso un desafío, al transferir en mi repertorio temas que aparentemente estaban alejados de las formas tradicionales. Lamentablemente – afirma Rubén Juárez – dos años mas tarde el dramático hecho de las Malvinas influyo notablemente en mi mente y durante bastante tiempo permanecí estático y sin deseos ni motivaciones artísticas.
Con posterioridad, alentado por su esposa y amigos íntimos, el cantante cordobés decidió dar lo que califica un salto en el vacío” y concretar una prueba piloto, que inicio trabajando con Litto Nebbia, a partir de Canción sin puñales para el nuevo disco que iba a producir Adrián Posse, pero el tramo final de esa experiencia la concreto cuando Piero le hizo escuchar el tema de Miguel Cantilo, Machos y Hembras y lo invito a actuar junto a el, en el estadio de Atlanta, logrando un suceso en un auditorio que estaba integrado por miles de jóvenes que no tenían prejuicios musicales.
“Pertenezco a una generación intermedia y por gravitación, desde que eme inicie en la música ciudadana, me dirigí hacia un publico maduro o que me identificaba con el tango tradicional. Pero interiormente, sentía latente como meta futura la necesidad de incursionar en otros géneros, sin perder la esencia urbana. Así comencé a alejarme de los lugares nocturnos como Caño 14 – continuó Rubén Juárez – para volcarme a los sitios donde se reúne la juventud para oír a los nuevos artistas, pero abierta a otras formas”.
Rubén Juárez intenta su transformación temática e instrumental, acompañado con un quinteto base; teclados, bajo, guitarra eléctrica y baterías. Eso no impide que incluya temas como Pasional o Toda mi vida, que los jóvenes nunca habían escuchado y responden con el mismo interés que vierten hacia León Gieco, Piero o Juan Carlos Baglietto”.
“Otro hecho que se debe destacar, es que a través del bandoneón motive a las nuevas generaciones, como sucede con Astor Piazzolla, Rodolfo Mederos, Daniel Binelli o Néstor Marconi, logrando que se revalorice el instrumento. Actualmente numerosos adolescentes se han volcado a su estudio, para incluirlo como timbre y color, en sus agrupaciones. También utilizo la improvisación, pero fundamentalmente como un matiz dentro de la interpretación de una composición” sostiene.
Rubén Juárez nació en Ballesteros, Córdoba y a los 6 años fabricaba bandoneones de papel, creando sonidos con sus labios, con lo cual demostraba su primigenio interés por la música. Realizo diversos trabajos, desde lustrabotas hasta canillita.
Siendo adolescente integro un grupo de rock, pero indudablemente el tango estaba afincado en su interior. Cuando en 1964 falleció trágicamente su ídolo Julio Sosa, entendió que debía continuar su camino. En 1969 grabo su primer disco (Aníbal Troilo fue su padrino artístico), comenzando una carrera constante, que testimonio 15 discos de larga duración.